lunes, 29 de junio de 2015

UN LUGAR LLAMADO LARR







Conocí a un hombre. Se llama Jorge Teillier. Me invitó a su casa. Me dijo que debía tomar un tren, recorrer un trayecto largo, una noche entera, y bajarme en la Estación de Santa María. Así se llama aquí ese lugar, en lo que te cuento. Pero él me decía otro nombre que no recuerdo. Una palabra retumbada, con erres en la cola, así como Tarr
Me invitó a su casa a tomar té. Parece que estaba borracho. Le dije que sí sin pensar. Luego no dijo nada, se dio la vuelta y se alejó por las vías del ferrocarril.
Sonaba el viento pegado a los micrófonos.
Sabiendo que aún lo observaba, me miró y me dijo vociferando:

Ciao! Cuida a tu fantasma. Me voy. Estoy enamorado.
Saludos a los capitanes, que cantaron porque yo la amo.
Diles que me voy al Farwest!









[1] Escrito luego de ver, encandilado, “Nostalgias del Farwest” de 1987.

No hay comentarios:

Publicar un comentario