viernes, 9 de junio de 2017

PROSA DEL ESPECTADOR DE CONFERENCIAS #1










Escritura de conferencia. El expositor toca un tema, uno escribe totalmente otro. El sitio es enorme, y la voz reverbera. La presentadora ya se ha mandado dos o tres condoros. La primera expositora acaba de terminar de leer una jerigonza academicista que ha hecho caer en el sopor a tres cuartas partes del público. Ahora lee el otro. Se parece un kilo a Ernesto Cardenal, aunque pasado de peso. Su lectura es afectada, por momentos lírica. Tiene estilo. Se ha dignado, me parece, a leer en voz alta sus textos previamente a compartirlos, ejercitando así su empatía con nosotros, sus escuchas. Característica que la primera expositora, se entiende, carece por completo. Si el texto está destinado a comunicar, ¿qué impulso obsceno fomenta la escritura que expulsa de entrada a sus lectores, como exigiéndoles papeles de admisión, o como un aduanero furioso haría negándole en seco la entrada a los extranjeros? 



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